abril de 2009. Semana Santa....
El pistoletazo no oficial que nos anuncia el buen tiempo, el final del invierno, el alargue de la luz solar....
El anunciamiento de que por fin podré practicar una de mis pocas pasiones: el excursionismo. Ese desgaste energético tan necesario como a veces imprescindible para desalojar de nuestro organismo esos pequeños vicios invernales: el tedio, el desánimo, la nimia luz diurna....
Hora de preparar mis arreos y mis pies, destino irreparable de sufridas ascensiones y fatigadas caminatas montañeras. No camino por el campo ni por la más cruel de las laderas pirenaicas, sino por otra todavía más dura: por el camino de la vida.
La primavera traerá consigo el despertar de un nuevo objetivo, que no es otro de aprender de experiencias pretéritas y actuar en consecuencia de ellas. Todo ese bagaje adquirido durante tanto tiempo ha necesitado de su período de actualización y reorientación hacia una nueva vida futura vista con otra perspectiva. Y es que no podía ser de otra manera....!!!!! Este barco ha decidido levar anclas y poner rumbo a otros puertos. Todavía sin rumbo fijo, pero tambien es cierto que el rumbo no lo pone la brújula, sino el destino.
Pero....soy el dueño de mi barco y de la brújula. Y eso no había sucedido nunca con anterioridad.
El destino actuará en consecuencia de mis actos y de mis deseos. Alguien más echará una mano, ya sea humana o divina: en ambas dos creo.
Pero la principal ha de ser la mano capitana: la mía
Una vez desplegadas las velas, la brisa empujará este renovado barco hacia mares remotos....quizá no tan remotos. Quizá donde antes no había puesto la mirada.
El jefe sabe.....pero que me lo diga pronto, caramba...!!!!!!