Llegué. Después de 11 maravillosos y plenos días de andar tanto en soledad como en grata compañía, regreso a casa. Mi camino físico acabó. Ahora empieza el de la vida, el de mi futuro.
Todos éramos iguales aún hablando distinta lengua; todos teníamos las mismas lesiones y los mismos dolores. Nada nos diferenciaba del objetivo fijado, unos más atrás, otros más adelante. LLegar ALLI era la meta, pero encontrarnos a nosotros mismos era la razón de tanto sufrimiento. Todo era ilusión, compartir experiencias, cenas, desayunos y sinsabores. Ëramos seres anónimos en el camino, pero hermanados por el mismo sentimiento. Nada de turismo o aventura, ni récords ni plusmarcas.A nuestro ritmo cada cual marcaba su paso hacia sí mismo, porque las prisas, como en todo, son malas consejeras. Teníamos todoel tiempo del mundo a nuestro alcance. Lo cotidiano, la rutina, el tedio, quedaba atrás.
Repetiré porque me lo he propuesto, no como una meta sino como un fin de este camino para seguir otro distinto.....o mejor.
Vendrás tú, persona anónima....? o no tan anónima. Compartir todo lo andado y vivido, compartir esos paisajes verdes y sombríos a la vez, esas duras cuestas con el peso de la vida a la espalda. Compartir esos cantos variados, esas oraciones hacia nadie en general y hacia muchos en particular.
En la paz del camino he encontrado el mío, porque el mío comienza ahora. No se reconquista lo perdido. Se conquista lo desconocido, y a eso me quiero ceñir en este futuro presente.

Como decía una de las muchas inscripciones que me encontré en el camino: "yo amo mi vida, porque mi vida eres tú".